@lecumberre: Brilló en mi corazón la luz de mi profesor de castellano, Barragán en 1968 cuando empecé bachillerato en el liceo Roscio, y de mi profesora Rigey Díaz en 1969 quien me estimuló en la poesía. Y en verdad que hay docentes y personas que signan nuestra existencia con huellas inolvidable, como en este caso.